La Política

         
Por Jack Fleming (usado con permiso)

Roma desde su nacimiento en el siglo IV con Constantino, hasta nuestros días se ha desarrollado como un poder político. Siempre ha influenciado y desarrollado su poder con todos los mandatarios y estadistas del mundo entero.

Nos hemos acostumbrado a ver como los dictadores y presidentes se pasean por el Vaticano. En la Edad Media ponían y sacaban reyes. Conocemos la historia sobre el concordato con Hitler y Mussolini durante la segunda guerra mundial, cuando "Su Santidad" el Papa bendecía los armamentos de esos dictadores. El brazo político de Roma es la democracia cristiana, que tiene representatividad en muchos países del mundo. Pero como nunca ponen los huevos en un sólo canasto, encontramos a muchos de sus representantes en otros partidos políticos.

Sus emisarios del Opus Dei los hallamos no sólo en la Democracia Cristiana, sino que especialmente en los partidos de extrema derecha, y curiosamente también en los de izquierda.

Como siempre juegan a ganador, su táctica es colocar su gente en todo el espectro político, incluso en el partido comunista tienen muchos católicos confesos. Que una iglesia como la católica romana que nació como un poder político militar, esté mezclada y comprometida con los gobernantes de este mundo, no sorprende a nadie.

Pero una iglesia como la cristiana evangélica, que debería regirse por las enseñanzas que el Señor nos dejó en su Palabra y el ejemplo que él nos entregó, eso sí que sorprende y escandaliza a los hermanos nuevos, y a los antiguos los llena de ira y el celo por su Señor los consume. Qué triste espectáculo están dando al mundo y haciendo tropezar a muchos hermanos nuevos en la fe, con esta participación y compromiso con la política contingente. El Señor dijo en Mt. 18, en el mismo capítulo donde entregó la revelación de lo que es una iglesia local, dice en los versículos 6 y 7: "cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!". Son pastores los que están promoviendo la política y se están abanderando con algunos partidos e invitando a los líderes, especialmente a los candidatos, sobre todo durante las campañas electorales.

Estos se pasean por las “iglesias” porque les ceden los púlpitos para que desde ese lugar, desde donde se debería predicar únicamente la Palabra del Señor, estos políticos no solamente confiesan que son católicos o que no son evangélicos, sino que además usen ese lugar para hacer sus ofertas electorales. Qué insulto al Señor, que, desde la iglesia, que es la casa de Dios, se están promoviendo campañas políticas. Y todo esto es posible porque los responsables de esas iglesias, por amor al dinero, están vendiendo sus congregaciones al mejor postor. Nada se hace gratis o sin esperar una retribución. Les ceden los púlpitos, y los políticos les hacen ofertas, no solo en terrenos y propiedades, sino más comúnmente en dinero a estos pastores.

Esta clase de iglesias han dejado de ser la obra del Señor, para transformarse en la obra de esos hombres que las han convertido en sus propios feudos, financiadas con dinero mal habido, proveniente de los inconversos que han comprado el voto de esas congregaciones.

Con justa razón esta clase de pastores no definen la iglesia como iglesia del Señor, sino que hablan con toda propiedad de: "mi iglesia" y la membrecía la llama la iglesia del pastor tal o cual. Con toda justicia son identificadas como las iglesias de ellos, pero no la iglesia del Señor. Y qué diremos de aquellos que en su osadía, compromiso e identificación con los reinos de este mundo, están formando un partido político que pomposamente llaman "evangélico", atribuyéndose la representatividad en forma ilegítima de los que verdaderamente son evangélicos y que nada quieren saber de política, porque como dijo el Señor, nuestro reino no es de este mundo. Esta clase de mensajeros, pretenden con astucia y aislando algunos pasajes del contexto general de la Biblia, engañar y convencer al pueblo de Dios que es legítimo para el cristiano, enredarse en asuntos de este mundo, para lo cual citan como ejemplo los casos de José, de Daniel y otros, pero todos ellos sacados del Antiguo Testamento, donde Dios trataba en forma directa con Israel, su pueblo
terrenal. Siendo Israel una nación más en el consenso de los reinos de este mundo, para ellos era totalmente legítimo participar en el gobierno de su nación, porque es un reino, un pueblo terrenal.

Además, no hemos de olvidar que ellos voluntariamente desecharon el gobierno directo de Dios y escogieron tener un rey como el resto de las naciones. 1Samuel 8: 5/6 y 20 El pueblo pidió:

"Constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron". Y el pueblo insistió: "nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras".

Los ejemplos de José y Daniel tampoco tienen validez porque, no solamente no corresponden al período de la iglesia, sino que además, ambos, José y Daniel fueron llevados esclavos a un reino extranjero y no llegaron a ocupar los puestos de importancia en el gobierno por decisión de ellos, ni leemos que estuvieron trabajando para formarse una plataforma electoral, ni hubo en ellos ninguna de las ambiciones ni participación humana, como los politiqueros de nuestros días para llegar a ocupar esos cargos. Si honesta y sinceramente deseamos saber cuál debería ser la posición del cristiano en cuanto a la política, debemos necesariamente recurrir al Nuevo Testamento, que es donde están todas las instrucciones para la iglesia en forma muy clara, porque allí Dios no nos habla por medio de figuras, ni símbolos o sombras de la realidad misma, sino que nos revela su voluntad de una forma muy clara, que hasta un niño la puede comprender.

Allí, donde el Señor entrega directamente las instrucciones a su pueblo espiritual, la iglesia, el Señor nos dice que existen dos reinos, el reino de la luz y el reino de las tinieblas, refiriéndose al reino de Dios y al reino de Satanás. Los cristianos somos llamados hijos de la luz e hijos de Dios. ¿Cómo podríamos entonces agradar a Dios, y al mismo tiempo desear tener una representación en el reino de Satanás? Nadie puede servir a dos Señores, lo dijo el Señor Jesucristo. Para confundir a los débiles, estos engañadores son artistas para disfrazarse y cambiar el nombre de las cosas.

Hoy pretenden "acuñar" una nueva frase para esconder su verdadera actividad, se están haciendo llamar: "servidores públicos", pero todos sabemos y el mundo entero los reconoce como "políticos", no nos dejemos engañar.

El Señor Jesucristo dijo que los cristianos, además de muchas otras bendiciones que él nos ha entregado, somos "embajadores de Cristo". (2 Cor. 5:20) Somos extranjeros y peregrinos en este mundo que no es nuestro hogar, estamos en el mundo, pero no somos del mundo.

En Jn. 17:16 orando al Padre, dijo el Señor: "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo". Stgo.4:4: "cualquiera que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios". 2Cor. 6:14: "no os unáis en yugo desigual con los incrédulos".
No somos del mundo, pero Dios nos ha dejado como embajadores suyos, para representarle a él y no al mundo. Un embajador no puede participar en la política contingente donde está ejerciendo, porque de lo contrario, sería declarado "persona no grata", e inmediatamente expulsado de allí.

Si la justicia de los hombres actúa así, ¿Por qué creen que la justicia de Dios exigirá menos? Dios nos dice que nuestra ciudadanía es la celestial, que en el mundo seriamos perseguidos y aborrecidos.

Entonces, ¿Cómo puede una persona en su sano juicio, llamándose cristiano evangélico, pensar que puede ocupar un cargo de representatividad en el reino enemigo?
A no ser que sea de ellos y sea un falso cristiano, lo cual tampoco debería extrañarnos. En 2 Tim. 2:4 dice Dios: "Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado". El testimonio de la iglesia primitiva, Dios lo consignó en su Palabra para nuestro ejemplo, y allí jamás vemos que participaran en política, ni que intentaran obtener un representante en el senado Romano, aún durante la dura persecución que fueron objeto, porque era una iglesia que no se había olvidado que tenían un par de rodillas y un Padre Celestial que estaba en pleno control de todo.

Ellos sabían muy bien que era Dios quien ponía y sacaba los gobernantes según su soberana voluntad (Rom 13:1), y para ello no necesitaba de la ayuda de sus criaturas, él es suficientemente capaz y poderoso para hacerlo sin nuestra intervención.

La iglesia primitiva tenía en el apóstol Pablo la mejor carta para obtener un lugar en el senado Romano y ser escuchados por los hombres. Pero estaban más interesados en ser escuchados por Dios. Pablo era ciudadano romano, fue soldado, pudo obtener el apoyo del ejército, fue judío miembro del sanedrín, pudo buscar el apoyo de los religiosos que estaban en el poder, era cristiano, por lo tanto, tendría el apoyo de toda la iglesia, pero nunca los vemos ni aún a los cristianos más carnales, considerar tan siquiera la posibilidad de obtener un lugar en el senado Romano.

Porque ellos estaban muy conscientes que nuestro reino no es de este mundo y que Dios está en pleno control de todo; ni un pajarillo cae, sin su consentimiento. (Mat 10:26)
Querer formar un partido político evangélico es negar el poder de Dios y desconocer por completo el poder de la oración, es más, lo considero un insulto al Señor.

Estos politiqueros no tienen ningún derecho a atribuirse la representatividad ni a usar el nombre de evangélico, porque no lo son. El Señor nos dijo que por sus frutos los conoceréis. Tampoco debemos dejarnos manipular por los hipócritas que abundan en las iglesias de hoy, que acusan de políticos a los que son de izquierda y ellos mismos son militantes de los partidos de la derecha. Ni lo uno ni lo otro es conforme a la voluntad de Dios. Somos embajadores de Cristo, nuestra ciudadanía es la celestial, no nos enredemos en los negocios de esta vida. Dejemos que el Señor decida por nosotros, porque él siempre nos otorgará lo que más nos conviene.

Cristo viene pronto, que cuando él venga, nos encuentre ocupados en sus negocios y no en la política, que así sea.

Audio arreglado por Ray R Casallas / Descargahimnoscristianos©